Pronunciación

Año tras año, tu objetivo sigue siendo aprender inglés. Tal vez en su día te gustó, pero ahora se ha convertido casi en una obsesión, y puede que algún día despiertes empapado en sudor, gritando desesperado ‘¡ai yast quent!”. Tus padres están obsesionados con que lo aprendas (afortunadamente, ya se les ha pasado la fijación con el chino). Si eres padre, probablemente estés obsesionado con que tus hijos lo aprendan.

Hoy, drag cititor, prométeme dejar la torpeza a un lado. Como español, no tienes nada (genéticamente hablando) que te impida hablar bien un idioma extranjero, así que se acabaron las excusas. Mírame a los ojos y repite conmigo: “esto es rumano”. “No volveré a pronunciar una palabra como lo haría en español. Esto es rumano”. Ahora cálmate. Venga, hombre, que no es para tanto.  Toma, un pañuelo. Lo peor ya ha pasado.

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