Plurales (métodos de tortura rumana III)

Cuenta la leyenda que el joven M. Popescu murió intentando formar un plural. Se desconoce la palabra, pero se dice que se le resistía hasta tal punto que viajó desde Maramureș hasta Bucarest para ir a la biblioteca nacional, la más importante de la capital. Pasó el invierno entre diccionarios y grandes obras de la literatura rumana, buscando el plural de aquella palabra. Y una noche de enero murió, exhausto, rodeado de botellas de pălincă a medio terminar (a las que las mujeres de la limpieza supieron sacar partido) y sin haber encontrado la palabra. Lo que no sabía aquel pobre diablo es que por aquel entonces, en 2004, ya existía el DEX Online. […]

Nada de lo anteriormente narrado es cierto, por supuesto, pero podría serlo. ¿Por qué? Pues porque los plurales rumanos son tan irregulares que ni los propios rumanos saben formarlos. O sea, normalmente sí, que nadie se me ofenda. Pero de cuando en cuando… ¿plural de soră? Pues sore, dice una compañera, apurando el café, rumana ella, y se queda más ancha que larga. La profesora sonríe y confiesa que, sin pararse a pensarlo, ella hubiese dicho lo mismo. Y es que como descubriras si sigues leyendo, querido lector, los plurales rumanos son jodidillos. Sigue leyendo

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