No necesitábamos nada más para vivir (Daniel Silvian Petre)

Suena mi reloj
biológico
cada mañana
Me levanto
Me dirijo cumplidamente al trabajo
Por el camino me acuerdo
de que, en realidad,
no tengo trabajo
(por no tener, no tengo ni café)
para gran consternación de familiares,
vecinos
y de mi madre.
Hubo un tiempo en que
mi única ocupación
era
levantarme,
acostarme
temprano
y quererte
tanto como el primer día,
tanto como en aquel tiempo
extraño
en que no necesitábamos
nada
más
para vivir.

Îmi sună ceasul
biologic
în fiecare dimineaţă
Mă trezesc
Mă duc conştiincios la serviciu
Pe drum îmi aduc aminte
că, de fapt,
eu n-am serviciu
(nici măcar de cafea)
spre disperarea rudelor,
a vecinilor
şi a lui maică-mea.
Pe vremuri,
serviciul meu era
să mă trezesc,
să mă culc la loc
îndată
şi să te iubesc
la fel de mult ca-n prima zi,
la fel de mult ca-n vremea
ciudată
în care n-aveam nevoie
de nimic
altceva
ca să trăim.

∼ A ruginit frunza din morți, Daniel Silvian Petre.

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