El dativo vuelve a la carga (métodos de tortura rumana II)

Tal vez creías que el dativo se limitaba al verbo gustar (a plăcea), que era aprender eso y no lo volverías a ver nunca más. Pobre infeliz. La tortura no ha hecho más que empezar. Pero no te preocupes; conforme avances, verás como vuestra relación va estrechándose. ¡Si al final le cogerás cariño y todo!

Hoy, te presento al dativo combinado con el verbo a fi (ser/estar). A mí personalmente me encanta, porque es una construcción que no se usa como tal en español pero que tiene muchas, muchísimas posibilidades.  Sigue leyendo